sábado, 6 de junio de 2015

falcotitlan : PRI/PRD Hugo Falcón Páez

EL PODER PROVIENE DE LA ILUSIÓN Y EL CONTROL DE LA REALIDAD

Hermanos de sangre. Tal como el mito de Seth y Osiris, la leyenda de Rómulo y Remo, o la épica de Caín y Abel. Los partidos políticos que llevan las siglas PRI y PRD, han constituido un balance entre los mexicanos y la democracia (ejercicio filosófico de origen griego inexistente hoy en día). El Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática, convergen en unos comicios repletos de violencia en todo el país. Tensión que ha llevado a las altas esferas ha omitir comentarios y posturas, andando con sigilo para no ser partícipes de alguna pifia o error de altos costos electorales. Mañana se viven dos momentos relevantes para el país. La consumación de los comicios y el sufragio de millones de compatriotas. Así como el 77 aniversario de Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa petrolera y de recursos energéticos. Es entonces que tras estos cauces, esperemos lo que debe ser correcto e higiénico para cada uno de nosotros.

El PRI, al gobernar con un poder que durante setenta y un años seguidos fue criticado por ser verticalmente autoritario, logró retomarlo con Enrique Peña Nieto. Recordemos que el Partido Acción Nacional (PAN) tuvo su espacio y alternó con Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, desde el 1 de diciembre de 2000, para finiquitar su estancia el 1 de diciembre de 2012. El tricolor es un eje político que sostuvo el poder en nuestra nación desde 1929, aunque en 1928 el presidente Plutarco Elías Calles había propuso la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), y al año logró formalizar los estatutos de la nueva organización y presentar al candidato presidencial. A partir de 1936 se crearon los aglutinamientos con la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación Nacional de organizaciones Populares (CNOP), creando un monstruoso aparato en el país que funcionaría para la próxima apertura de un titán, el 7 de junio de 1938 constituiría un progreso para México, me refiero a la creación de Petróleos Mexicanos. La ruptura entre Elías Calles y Lázaro Cárdenas del Río, siendo presidente, concluye en el cambio de nombre de la institución por el del Partido de la Revolución Mexicana (PRM). La población obrera, tal como hoy en día, está a la expectativa de un mejor nivel de vida. Así como también el PRI, quien gobernaba en las 32 entidades federativas hasta 1989. Con Carlos Salinas de Gortari, 27 estados, y en la actualidad sólo 20. Este decremento se da por la múltiple e invasora gestión de partidos políticos. Los cuales han sido y son, comparsas de no más de tres. La grave crisis, por así tildar el momento vigente del mexicano, es resultado de la manera hegemónica en que han sido llevados constitucionalmente los Tres Poderes. El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, han sufrido una degradante y constante apariencia de progreso y salvedad, por la simple cuestión de intereses personales, así como de grupos leales a un ideal que dista de lo que vive un citadino o familias mexicanas. La ambición desmedida y el saberse prontamente desempleados del gobierno, son las heridas que nunca cerrarán.

En otro tenor, el PRD fue un pensamiento que se cristalizó el 5 de mayo de 1989 por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Hernández, Heberto Castillo Martínez, Gilberto Rincón Gallardo, entre otros aguerridos intelectuales de izquierda. Pero aquí confluyen dos corrientes, una que pende del PRI, e indudablemente otra del comunismo y socialismo, esta última ala es una amalgama que en sus inicios fue erigida por seis fuerzas políticas, que hasta hoy en día, representan un sentimiento en la sociedad. Como el reparto igualitario de las riquezas, ampliación y defensa de los derechos fundamentales de las personas, así como ayuda solidaria entre los pueblos ante situaciones de desgracia económica, catástrofes naturales, enfrentamientos sociales o crisis políticas. El PRD ha sido un digno rival, sobre todo de ellos mismos, ya que estuvieron a punto de conseguir la presidencia de la República Mexicana en 1988, 2006 y 2012. En eso estriban sus derrotas, en la larga y multitudinaria plataforma. Sin embargo, han mantenido por tres periodos sexenales el Distrito Federal, indiscutibles triunfos. Pero así como si fuera fácil descifrar el “código genético” del PRI o del PRD, las generaciones que van y vienen se consideran voluntarias. Prestas de la verdad absoluta, se apasionan y se matan. Así pues, hermanados de vida y muerte.

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