martes, 2 de mayo de 2017

EPÍSTOLAS SURIANAS (Carta a Don Héctor) De Julio Ayala Carlos

QUIZÁ HABRÁ QUE LEGISLAR para que el Día del Niño no solo sea el 30 de abril de cada año, sino cada día de la semana, cada día de cada mes, y cada día del año, es decir, los 365 días, para festejarles, empezando por los padres, y por supuesto, las autoridades de los tres niveles de gobierno. Y es que, si los niños son de futuro del país, no hay razón para que no se les todos los días. Es como el Día de las Madres, que solo se festeja el 10 de mayo, mientras que el resto del año, es como si no existieran.

Sí. Ojalá y todos los días fue Día del Niño, para que, como el 30 de abril, se festejara a los niños, con juguetes, con payasos, con pastel y toda clase de golosinas; para que recibieran una especial atención de sus padres y del resto de sus familiares, y para que las autoridades, todas, se dieran cuenta que existen físicamente y no solo en los discursos. Ojalá y así como se les agasaja y se les da atención especial el 30 de abril, la recibieran siempre. Digo, ojalá.

Por desgracia, hay que decirlo, solo el 30 de abril los niños son objeto de festejo; el resto del año, como si no existieran, y eso que son “nuestros hijos”, y el futuro del país, como también ocurre con la madre, lo más sagrado, que solo parece que existe los 10 de mayo, y el resto del año… es incluso para muchos una carga. Claro, hay excepciones.

Hay que decirlo. Si solo festejamos y le hacemos caso a los niños un solo día, de 365 que tiene el año, a lo que consideramos el futuro del país, y lo más preciado de nuestra sociedad, y el resto nos olvidamos de ellos, y si lo mismo sucede con nuestra madre, que nos dio la vida, incluso a costa de la suya, cómo jijos es que anhelamos un estado diferente, con valores y respeto, si no somos capaces de dar lo mejor a nuestros niños y a quien nos dio el ser?

Y EN OTRO ASUNTO, LA PRESIDENTA municipal de Mártir de Cuilapan (Apango), Felícitas Muñiz Gómez, inició, como muchos otros alcaldes del estado, la entrega del fertilizante a los campesinos del municipio que gobierna. Por supuesto, es gratuito, incluido el arrastre, de tal forma que los productores lo reciben en su comunidad de origen sin pagar ni un solo peso.

Lo bueno de todo esto es que la distribución del fertilizante se lleva a cabo en completa paz, de acuerdo mutuo y con transparencia, y lo que es mejor, en beneficio de todos los productores, tanto de la cabecera municipal como de las comunidades rurales. Y es que finalmente se ha entendido que los pleitos internos, azuzados por algunos perversos, solo frenan el desarrollo de los pueblos. Uno de los ejemplos es que en Apango, la cabecera municipal de Mártir de Cuilapan, se dejaron de hacer al menos seis obras de alto impacto, porque un reducido grupo de vecinos, se opusieron a su construcción.

Sí. Qué bueno que en Mártir de Cuilapan se esté regresando a la normalidad. La mayoría de la gente de ese municipio no tiene por qué pagar las consecuencias de unos cuantos. Qué bueno que, por ejemplo, se haya llevado a cabo sin ningún problema, el festejo del Día del Niño.

POR ÚLTIMO, ESTE “FIN DE SEMANA largo”, con motivo de la conmemoración del Día del Trabajo, Acapulco, el destino de Guerrero por excelencia, volvió a llenarse. Y eso que apenas concluyó el periodo vacacional de Semana Santa, en donde además de Acapulco, los otros dos destinos turísticos que integran el llamado Triángulo del Sol: Taxco e Ixtapa-Zihuatanejo, estuvieron completamente llenos.

Hay que decirlo. Pese a todo, Acapulco sigue siendo el preferido de todos. Tiene esa magia que enamora, que fascina, que añora. Quien conoce Acapulco, queda embelesado de él. Y como por magia, volverá a él. “Acapulco es Acapulco”, es un dicho muy cierto, y por más inseguridad, y por más que se maltratado el turista, siempre regresará a Acapulco.

Es indudable que si le va bien a Acapulco le va bien a todo el estado. Y es indudable también que las autoridades están haciendo su parte. Sin duda falta mucho por hacer, pero es también muy cierto que se está avanzando en ello. Los cruceros que antes se habían alejado, están regresando, lo que implica que se ha recobrado la confianza en Acapulco. Ojalá y todos lo entiendan. Desde los propios acapulqueños, desde los que venden empanadas y quesadillas, los taxistas, y meseros, hasta los hoteleros.

Acapulco, Taxco e Ixtapa-Zihuatanejo, bien lo merece. Acapulco y Guerrero en general, es mucho más que inseguridad y violencia. Acapulco es Acapulco, la Perla del Pacífico. Es lugar de ensueño, magia y color. Es el lugar más hermoso del país. Ni duda cabe.


Comentarios: julio651220@hotmail.com

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