domingo, 10 de julio de 2016

EPÍSTOLAS SURIANAS (Carta a Don Héctor) De Julio Ayala Carlos

ES INDISCUTIBLE QUE ALGO NO está funcionando en la estrategia para prevenir y combatir a la delincuencia organizada en Guerrero, sin que sea la causa, hay que decirlo, la disminución de policías federales en el estado, pues con su presencia o sin ésta, los hechos de violencia se suceden a diario y a todas horas en nuestra entidad guerrerense.

Y es que si bien son detenidos “objetivos clave”, es decir, dirigentes del también llamado crimen organizado, lo cierto es que los muertos se siguen dando, y ahora también de niños y mujeres. Lo cierto es que las ejecuciones y los levantones se dan casi en presencia de los cuerpos policiacos, lo que parece indicar que los policías ya no son un problema para los delincuentes.

En fin. Lo cierto es que tanto en Acapulco, en Chilpancingo, Chilapa, Tlapa, Iguala, Taxco, Altamirano, y Zihuatanejo, entre otras ciudades del estado, la violencia no solo no disminuye, sino que se incrementa en agravio no solo de aquellos que de una u otra forma están vinculados a la delincuencia, sino de todos los guerrerenses, hombres y mujeres, incluidos los niños y los ancianos, que son ajenos a todo tipo de violencia.

Por desgracia, parece ser que nadie se salva de esta violencia que todo indica llegó para quedarse, pues todos los sectores de la sociedad han sido víctimas de ésta. Ciertamente no hay ninguna familia en la entidad que no haya sufrido en carne propia o de manera indirecta las consecuencias de la delincuencia.

Algo pues no se está haciendo bien desde el poder, y en este caso, desde el Grupo de Coordinación Guerrero, como instancia máxima en el estado que tiene como fin la prevención del delito y el combate de la delincuencia. Algo no se está atendiendo, pues si bien se están deteniendo a las supuestas cabezas del crimen organizado, los muertos aparecen a diario, lo que mantiene a la población ajena a la delincuencia, en constante temor y sobresalto.

Y eso, ciertamente, no se quita ni se cura con los llamados a la calma, a tenerle confianza a los cuerpos policiacos, a no armarse para defender la vida propia y la de la familia. Ciertamente resulta difícil para las familias guerrerenses, mantener la calma cuando ha sido el vecino, un conocido o un familiar quien ha sido víctima de la delincuencia.

Por fortuna, parece ser que la región de la Costa Chica, y una gran parte de la Montaña, se salvan de esta ola de violencia que aqueja al resto del estado. En efecto, poco se sabe de hechos de violencia en los municipios de la Costa Chica, incluido Ometepec, como también de los que integran la región de la Montaña, a excepción de Tlapa, en  donde de ser una ciudad tranquila y apacible, ahora la inseguridad ha sentado sus reales.

Y EN OTRO ASUNTO, TAMBIÉN  se es responsable y culpable por omisión, es decir, por dejar hacer o no hacer, que en muchos de los casos tiene que ver con la ley. Así, por ejemplo, Ángel Aguirre Rivero es responsable, y culpable, de lo ocurrido en Iguala aquel 26 de septiembre del 2014, pues a sabiendas de lo que ocurría en ese municipio, a sabiendas de que conocía en qué andaba el entonces alcalde José Luis Abarca, nunca hizo nada al respecto.

Por desgracia, las responsabilidades y culpabilidades por omisión nunca se aplican y castigan, pues de lo contrario, en el caso del hoy ex gobernador, estaría en la cárcel. Y claro, no sólo él, sino también los mandos de los cuerpos policiacos, desde la policía estatal, la policía ministerial, y las del ámbito federal, es decir, la policía federal preventiva, la gendarmería, y claro, algunos mandos castrenses, entre otros más.

Otro ejemplo de culpabilidad por omisión son los alcaldes o ahora ex alcaldes de al menos 45 municipios del estado, quienes por no actuar a tiempo, por no asumir su responsabilidad, por negligencia  o simplemente por valemadrismo, no le dieron importancia ni mucho menos atendieron como es debido las demandas laborales que tenían en contra, lo que actualmente se ha traducido en cientos de millones de pesos que ahora, los actuales presidentes municipales, están obligados a pagar como consecuencia de laudos laborales.

Y es que si no los cubren, de acuerdo a la ley, pueden ser separados del cargo, toda vez que al no cubrir los laudos laborales estarían violando la ley. Es decir, como dice el dicho, estarían pagando los platos rotos, sin que los rompieran, pues quienes lo hicieron, continuando con el refrán, fueron los anteriores alcaldes que por no atender y resolver las demandas laborales éstas crecieron a grado tal que hoy son impagables, toda vez que los ayuntamientos, muchos de ellos, están prácticamente en quiebra.


Comentarios: julio651220@hotmail.com

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