domingo, 26 de junio de 2016

EPÍSTOLAS SURIANAS (Carta a Don Héctor) De Julio Ayala Carlos

¿CUÁNTOS MARCHARON ESTE DOMINGO en contra de la “reforma educativa”, ya en la capital del país, con Andrés Manuel López Obrador por un lado, que pretendió mostrar su poder de convocatoria; con el PRD por el otro, que salió a las calles para dignificarse y reencontrarse con sus orígenes, y con la Cnte también por su cuenta, en un acto de fuerza que pretende doblegar al Gobierno federal? ¿Cuántos marcharon en los estados, como en Guerrero?

¿Cincuenta mil mil? ¿Cien mil? ¿Ciento cincuenta mil? ¿Y cuántos no lo hicieron? ¿Cuántos, si el país tiene más de 100 millones de habitantes? 123.3 millones, para ser exactos, de acuerdo a datos del Inegi de 2013. ¿Por qué carajos estos no protestan contra la “reforma educativa” si también les afecta?

¿Por qué ni siquiera todo el magisterio protesta contra esta reforma, a la que se oponen, incluso de manera violenta un reducido grupo de ellos, bajo el pretexto de que con ello defienden la educación pública y gratuita, aunque mantienen en el abandono a los estudiantes?

Hay que decirlo. Más allá del discurso barato y trasnochado, lo cierto es que quienes se oponen  a la “reforma educativa” lo hacen más por conveniencia, con el fin de conservar ciertas prácticas que los favorecen, que porque en verdad les importe la educación pública y gratuita, y otros más se oponen por intereses políticos y de partido, como ocurre con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que regentea Andrés Manuel López Obrador, quien aspira por tercera ocasión a la presidencia de la República, mientras que el PRD hace lo propio con el fin de no rezagarse rumbo a la contienda electoral del 2018.

Hay pues, en esta oposición a la reforma educativa, un movimiento por parte de un reducido de maestros, tomando en cuenta el universo del magisterio nacional, que se niega a renovarse, a actualizarse y capacitarse con el fin de responder a la nueva realidad del país, y por la otra un oportunismo político y electoral de Morena y del PRD rumbo a las elecciones presidenciales del 2018, el primero, con el fin de demostrar que puede ganar la presidencia, y el segundo, como un intento desesperado para no desaparecer como partido político.

Vuelvo al punto. ¿Cómo es que de más de cien millones de mexicanos, solo unas decenas de miles se manifiestan en contra de la reforma en cuestión? Es cierto, todo cambio genera inercias, genera resistencias con el fin de mantener el “status quo”, porque les conviene, porque no quieren perder sus privilegios, y porque ya se acostumbraron a vivir así.

No. No es que les interese la educación pública y gratuita, a la que ponen de pretexto de su lucha, sino los intereses que a lo largo de muchos años han logrado a base de presión, de chantajes, de amagos y de provocación, vía marchas, bloqueos de carreteras, toma de edificios, saqueos e incendios.

Y EN OTRO ASUNTO, la Asamblea general de la ANUIES, de la cual forma parte la UAGro, que encabeza el rector Javier Saldaña Almazán, respaldó la reforma educativa del gobierno federal, al señalar, a través de su presidente, Jaime Valls Esponda, que debe continuar “instrumentándose como está sucediendo en la mayor parte del país”. Lo anterior, durante una reunión celebrada en Acapulco, y en la que estuvo el gobernador Héctor Astudillo Flores, y el titular de la SEP, Aurelio Nuño Mayer.

Dijo: La experiencia mundial revela que los países que han colocado a la educación como un tema prioritario en sus agendas han logrado importantes avances sociales y económicos, incrementando su competitividad internacional, agregó este fin de semana, al inaugurarse la segunda sesión ordinaria de la Asamblea General de la ANUIES, mientras que el secretario de Educación, puntualizó que no se puede pensar en un México exitoso sin educación de calidad, y sin un proyecto como la reforma educativa.

De acuerdo a Nuño Meyer, desde un principio la reforma educativa ha contado con el gran consenso de todas las fuerzas políticas que lo aprobaron en el Congreso de la Unión, y después en los congresos locales, y que la reforma se trata de crear “escuelas de calidad, tanto en su organización como en su infraestructura; tener maestros mejor formados; tener mejores maestros, sí a través de evaluaciones, para conocer qué es lo que están haciendo bien y que es lo que se necesita cambiar y transformar, y a partir de ello, dar capacitación”. La reforma, agregó, no trastoca los derechos laborales de los maestros.

Por cierto, tuvieron que pasar 66 años para que la UAGro fuera sede de una reunión general de la ANUIES. El que se haya realizado en Guerrero, concretamente en Acapulco, es un reconocimiento al trabajo que ha venido desempeñando el Javier Saldaña.


Comentarios: julio651220@hotmail.com

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